La esofagitis eosinofílica es una enfermedad crónica, progresiva y mediada por el sistema inmune, que afecta exclusivamente al esófago. Se caracteriza por un depósito anormal de eosinófilos (un tipo de glóbulo blanco) en el esófago, dando lugar a síntomas de disfunción esofágica.
Es la segunda causa más frecuente de inflamación crónica del esófago, después del reflujo gastroesofágico. Además, es la principal causa de disfagia e impactación alimentaria en niños y adultos jóvenes, siendo más frecuente en varones. Su incidencia y prevalencia han aumentado en las últimas décadas probablemente por un mayor conocimiento de la enfermedad por parte de los profesionales de la salud.
Su fisiopatología se basa en una respuesta inmunitaria tipo Th2 frente a partículas alimentarias y/o ambientales en pacientes con una predisposición genética. En la mayoría de los pacientes, la inflamación crónica sin tratamiento puede evolucionar hacia un patrón fibroestenótico, es decir, con formación de anillos, estenosis (estrechamiento) y rigidez esofágica. La detección precoz y el tratamiento adecuado son clave para evitar estas complicaciones.
Los síntomas más frecuentes en adultos son la disfagia (dificultad para tragar), especialmente con alimentos sólidos, la impactación alimentaria (alimentos que se quedan atascados en el esófago), y el dolor torácico no cardíaco, mientras que en niños son los vómitos, dolor abdominal, rechazo a la comida y retraso en el crecimiento. Es muy frecuente que los pacientes padezcan otras enfermedades atópicas como asma, rinitis alérgica o dermatitis atópica.
Para el establecer el diagnóstico es necesario tener síntomas compatibles con la enfermedad y presentar ≥15 eosinófilos por campo de gran aumento en alguna de las biopsias esofágicas. Para demostrar esto, es necesario realizar una endoscopia digestiva alta en la cual podemos objetivar en el esófago hallazgos típicos de la enfermedad como anillos, surcos longitudinales, exudados blancos, estenosis o mucosa frágil, si bien hasta en el 20% de los pacientes el aspecto puede ser normal. En esta endoscopia se deben tomar al menos 6 muestras de al menos 2 zonas diferentes del esófago, idealmente las más afectadas.
El tratamiento se basa en 3 pilares:
Al tratarse de una enfermedad crónica y recurrente se debe establecer un seguimiento clínico y endoscópico con el objetivo de mantener la remisión (ausencia de enfermedad) clínica, en la endoscopia y en las biopsias.
Es importante a largo plazo el cumplimiento adecuado del tratamiento a la dosis o dieta mínima eficaz para mantener controlada la enfermedad, dado que en ausencia de tratamiento el curso natural de la enfermedad en la mayoría de los pacientes da lugar a un patrón fibroestenosante con las consecuencias que ello conlleva. Por eso es importante que resuelvas tus dudas sobre indicación, seguridad y resultados a largo plazo de los tratamientos en el momento de la consulta.