Asociación Española de Neurogastroenterología y Motilidad
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Esofagitis eosinofílica

¿Qué es?

La esofagitis eosinofílica es una enfermedad crónica, progresiva y mediada por el sistema inmune, que afecta exclusivamente al esófago. Se caracteriza por un depósito anormal de eosinófilos (un tipo de glóbulo blanco) en el esófago, dando lugar a síntomas de disfunción esofágica.

Es la segunda causa más frecuente de inflamación crónica del esófago, después del reflujo gastroesofágico. Además, es la principal causa de disfagia e impactación alimentaria en niños y adultos jóvenes, siendo más frecuente en varones. Su incidencia y prevalencia han aumentado en las últimas décadas probablemente por un mayor conocimiento de la enfermedad por parte de los profesionales de la salud.

Su fisiopatología se basa en una respuesta inmunitaria tipo Th2 frente a partículas alimentarias y/o ambientales en pacientes con una predisposición genética. En la mayoría de los pacientes, la inflamación crónica sin tratamiento puede evolucionar hacia un patrón fibroestenótico, es decir, con formación de anillos, estenosis (estrechamiento) y rigidez esofágica. La detección precoz y el tratamiento adecuado son clave para evitar estas complicaciones.


¿Cómo se manifiesta? 

Los síntomas más frecuentes en adultos son la disfagia (dificultad para tragar), especialmente con alimentos sólidos, la impactación alimentaria (alimentos que se quedan atascados en el esófago), y el dolor torácico no cardíaco, mientras que en niños son los vómitos, dolor abdominal, rechazo a la comida y retraso en el crecimiento. Es muy frecuente que los pacientes padezcan otras enfermedades atópicas como asma, rinitis alérgica o dermatitis atópica.


¿Cómo se diagnostica?

Para el establecer el diagnóstico es necesario tener síntomas compatibles con la enfermedad y presentar ≥15 eosinófilos por campo de gran aumento en alguna de las biopsias esofágicas. Para demostrar esto, es necesario realizar una endoscopia digestiva alta en la cual podemos objetivar en el esófago hallazgos típicos de la enfermedad como anillos, surcos longitudinales, exudados blancos, estenosis o mucosa frágil, si bien hasta en el 20% de los pacientes el aspecto puede ser normal. En esta endoscopia se deben tomar al menos 6 muestras de al menos 2 zonas diferentes del esófago, idealmente las más afectadas. 

Tratamiento de la esofagitis eosinofílica

El tratamiento se basa en 3 pilares:

  1. Dieta: el abordaje más utilizado son las dietas de eliminación empírica, con una estrategia “de menos a más”, comenzando por la restricción de un alimento (leche animal),  pasando a dos (leche y gluten),  a cuatro (leche, gluten, huevo y legumbres) y a seis (leche, gluten, huevo, legumbres, frutos secos, pescados y mariscos), siempre que no exista respuesta clínica, endoscópica e histológica . Esta estrategia de tratamiento  conlleva más tiempo hasta controlar la enfermedad, junto con un número más elevado de endoscopias, que unido a la dieta tan restrictiva, ha demostrado que afecta de forma negativa en la calidad de vida. Se prefieren en pacientes con pocos síntomas y fenotipos inflamatorios, es decir, en aquellos casos en los que no se hayan identificado estenosis. Las fórmulas elementales, prácticamente en desuso, quedan relegadas a casos graves o refractarios. Las pruebas de alergias alimentarias disponibles carecen de utilidad para dirigir la dieta, ya que esta vía inflamatoria es diferente a la de las alergias alimentarias habituales que todos conocemos (vía dependiente de la IgE). 
  2. Fármacos, entre los que destacan:
    • Inhibidores de la bomba de protones (IBP), como el omeprazol, de gran utilidad como primera línea de tratamiento debido a su efecto antiinflamatorio independientemente de su acción sobre el ácido gástrico.
    • Corticoides tópicos deglutidos: budesonida o fluticasona en formulaciones orales no absorbibles y budesonida en comprimidos bucodispersables. Son tratamientos antiinflamatorios locales muy eficaces y seguros a largo plazo.
    • Dupilumab, tratamiento biológico, indicado en pacientes refractarios o intolerantes a los tratamientos habituales, de especial interés en aquellos pacientes con comorbilidad de la esfera atópica con mala respuesta a tratamientos convencionales (como el asma o dermatitis atópica).
  3. Dilatación esofágica: indicada en casos de estenosis severa o síntomas refractarios al tratamiento médico antiinflamatorio efectivo.

    Al tratarse de una enfermedad crónica y recurrente se debe establecer un seguimiento clínico y endoscópico con el objetivo de mantener la remisión (ausencia de enfermedad) clínica, en la endoscopia y en las biopsias. 

    Es importante a largo plazo el cumplimiento adecuado del tratamiento a la dosis o dieta mínima eficaz para mantener controlada la enfermedad, dado que en ausencia de tratamiento el curso natural de la enfermedad en la mayoría de los pacientes da lugar a un patrón fibroestenosante con las consecuencias que ello conlleva.  Por eso es importante que resuelvas tus dudas sobre indicación, seguridad y resultados a largo plazo de los tratamientos en el momento de la consulta. 

 
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