Asociación Española de Neurogastroenterología y Motilidad
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Dispepsia funcional

¿Qué es la dispepsia funcional (DF)?

La DF es un trastorno digestivo que afecta la parte superior del abdomen. Se caracteriza por la presencia de síntomas como plenitud tras la ingesta, saciedad precoz, distensión abdominal o dolor epigástrico, sin que exista una causa estructural identificable en estudios como la endoscopia digestiva alta. Se trata de un problema crónico, que genera síntomas recurrentes, por lo que puede generar visitas médicas de forma periódica. 

Forma parte de los llamados trastornos del eje intestino-cerebro, donde hay una interacción alterada entre el sistema digestivo y el sistema nervioso.

¿Cuáles son sus síntomas principales?

Para que se considere DF según los criterios de ROMA IV (criterios que definen los trastornos el eje intestino-cerebro), estos síntomas deben haber estado presentes durante los últimos 3 meses, con inicio al menos 6 meses antes del diagnóstico.

¿Cuál es la causa de dispepsia funcional?

Es posible que los síntomas hayan comenzado tras un proceso infeccioso, o coincidente con una situación de estrés o malos hábitos, aunque muchas veces no se logra identificar un claro desencadenante. Si bien no existe una causa única que desencadene los síntomas en la DF, se han identificado varios mecanismos implicados:

Clasificación según los síntomas

Se reconocen dos subtipos clínicos:

  1. Síndrome de distrés posprandial: predominan la plenitud tras las comidas y la saciedad precoz.
  2. Síndrome de dolor epigástrico: el síntoma principal es el dolor o ardor en la parte superior del abdomen.

Ambos subtipos pueden coexistir en el mismo paciente, y asociar además síntomas típicos de reflujo gastroesofágico o de Síndrome de Intestino Irritable, como dolor abdominal y cierto cambio en el ritmo intestinal. Por este motivo la consulta médica orientará tu caso en concreto para optimizar y guiar el tratamiento médico más adecuado. 

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se basa en los síntomas, la historia clínica detallada y en la exclusión de enfermedades orgánicas mediante pruebas complementarias en algunos casos concretos:

Los test de aliento para diagnóstico de malabsorción de azúcares y el test de sobrecrecimiento bacteriano no están indicados de rutina ante estos síntomas, y no deben representar en ningún caso la prueba diagnóstica inicial. 

¿Cuál es el tratamiento?

1. Medidas generales y estilo de vida

2. Tratamiento farmacológico por etapas

El manejo terapéutico se realiza de forma progresiva y debe ser individualizado en cada caso en función de los síntomas, mecanismo fisiopatológico implicado y respuesta a tratamientos previos:

  1. Erradicación de Helicobacter pylori (si está presente).
  2. Inhibidores de la bomba de protones (IBP), como el Omeprazol, durante al menos 8 semanas.
  3. Procinéticos (si predominan los síntomas posprandiales), como la domperidona, cinitaprida, metoclopramida y levosulpirida. Mejoran el vaciamiento gástrico, aunque esto no siempre se relaciona con una mejoría de síntomas y algunos de ellos están limitados por sus posibles efectos secundarios a largo plazo. 
  4. Neuromoduladores: Al tratarse de un trastorno del eje intestino-cerebro, este tipo de fármacos es útil en mejorar los síntomas de la DF. Se utilizan a dosis bajas, por tanto, sin objetivo de tratar un problema de salud mental, sino de modular la sensibilidad y acomodación gástrica, para lo que se recomienda mantener el tratamiento de 6 a 12 meses, según beneficio y tolerancia. Pregunte a su médico las dudas que le puedan surgir. 
    • Antidepresivos tricíclicos (ej. amitriptilina): útiles si predomina el dolor epigástrico o si no hay mejoría con IBP o procinéticos. 
    • Mirtazapina: puede utilizarse en casos con pérdida de peso o saciedad precoz severa.
  5. Fitoterapia
    • Algunas preparaciones a base de plantas, como STW5 o menta con alcaravea, han mostrado beneficio en estudios clínicos.
    • Pueden ser una alternativa útil en síntomas leves, en combinación con otras terapias o como tratamiento de mantenimiento si se desea evitar el fármaco. 
  6. Terapias psicológicas
    • En ciertos casos, la psicoterapia (como la terapia cognitivo-conductual) o la hipnosis clínica pueden ayudar a reducir los síntomas, especialmente si hay ansiedad o estrés asociados.

¿Cuándo debe consultar?

Tener síntomas puntuales de saciedad o molestia epigástrica puede ser normal. Sin embargo, si los síntomas son frecuentes o asocia alguno de los ya mencionados síntomas de alarma, debe consultar a su médico de Atención Primaria para descartar patología orgánica. Le derivará al especialista en algunos casos determinados. 

Conclusión

La dispepsia funcional es un trastorno frecuente que, aunque benigno, puede afectar significativamente la calidad de vida. En la mayoría de los casos, puede manejarse eficazmente desde atención primaria mediante un enfoque escalonado, con medidas higiénico-dietéticas, tratamiento médico y educación del paciente.

Ante síntomas persistentes, es fundamental una reevaluación clínica completa, y en ciertos casos, una valoración por un equipo especializado en gastroenterología, nutrición y salud mental.




 
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